El Biomagnetismo emplea imanes de mediana intesidad para regular el pH del cuerpo, eliminando de esta manera virus, bacterias, hongos o parásitos, logrando con ello una mejora generalizada de aquella parte del cuerpo que se encuentre en estado disfuncional y que ha sido invadida por elementos patógenos.

 

¿Qué resultados se consiguen?

Una mejora notable desde la primera sesión y una completa recuperación de la salud.

Combate la enfermedad en sus orígenes o causas iniciales desencadenantes, lo que trae una completa recuperación de la salud.

Es efectivo en todo tipo de enfermedades, tratando con éxito desde un resfriado hasta una efermedad autoinmune.

 

¿Cómo será mi tratamiento?

El diagnóstico nos lo da la misma inteligencia del ADN celular del paciente, sin otras exploraciones costosas o molestas y con una seguridad completa, incluso antes de que dicha enfermedad o alteración funcional nos de los primeros síntomas.

El tratamiento se realiza de forma rápida, totalmente indolora, y en pocas sesiones, bastando generalmente menos de cuatro en la mayoría de los casos.

No deja secuelas, no tiene contraindicaciones, es compatible con cualquier otro tratamiento que se esté realizando y no utiliza fármacos ni sustancias extrañas a la naturaleza. 

La bioenergética médica va directamente a la etiología de la enfermedad y no a los síntomas.


La bioenergética médica nos permite la revisión integral del paciente, que de acuerdo al sistema binario bipolar y de acuerdo a las distorsiones del PH, y en 15 minutos corrige las alteraciones duales del PH que al llevarlo nuevamente a sus valores normales y naturales, normalizan la salud celular y orgánica.


UN DESCUBRIMIENTO SIN PRECEDENTES

DR ISAAC GOIZ DURÁN:

 Es el descubridor de la terapia conocida como el Par Biomagnético.
Fue el 10 de octubre de 1988 cuando descubrió el par Biomagnético, cuando llegó a su consultorio el primer caso de VIH, encontrándole el primer par con dos cargas contrarias bien definidas: el TIMO, de carga negativa, donde se instala la bacteria eschericia coli y el RECTO, de carga positiva, donde se instala el VIH.


Isaac Goiz DuranDR. ISAAC GOIZ DURÁN

                                 
Ese día, el día en que el DR GOIZ descubre el Par Biomagnético, empieza a cambiar el concepto actual de la medicina, pues, en mi opinión, se trata de uno de los mayores descubrimientos realizados en el mundo de la salud, llegando a entender realmente porque se producen las enfermedades y no quedándonos únicamente en la sintomatología de la patología. El Par Biomagnético, la ventaja que tiene es que va directamente a la etiología de la enfermedad, no dándole mayor importancia a la sintomatología, pues cada persona aun teniendo el mismo patógeno, puede presentar diferentes cuadros clínicos sintomáticos.
Se trata de una revolución médica, donde las patologías (cualquier patología), se cura en tiempos realmente críticos, minutos.
Empecemos pues a descubrir paso a paso, el Par Biomagnético, la nueva medicina descubierta por el  mexicano DR ISAAC GOIZ DURAN:
 Hasta ahora, las ciencias médicas occidentales han sido fieles al pensamiento monopolar que nos impone un concepto analógico, fundamentado en manifestaciones clínicas que conocemos como signos o síntomas y que por lo mismo nos exige emitir diagnósticos sintomáticos o signológicos o descriptivos, no etiológicos, en cambio, el biomagnetismo médico, nos propone una revisión general orgánica del paciente. Y la bioenergética médica nos permite la revisión integral del paciente, que de acuerdo al sistema binario bipolar y de acuerdo a las distorsiones del PH vamos directamente a la etiología de la enfermedad; y ahí mismo y simultáneamente  corregir las alteraciones duales del PH que al llevarlo nuevamente a sus valores normales y naturales, normalizan la salud celular y orgánica, es decir, cura energéticamente la patología.
Es un verdadero código patógeno que nos permite identificar, clasificar, corregir,  pronosticar y prevenir las enfermedades del cuerpo humano y en general de los seres vivos, por la identificación y corrección del PH que ahora se fundamenta teórica y prácticamente en el concepto dual y bipolar  del Par Biomagnético y del biomagnetismo médico.
Nos proporciona una nueva y poderosa herramienta de trabajo que permite al terapeuta detectar de inmediato la etiología de la enfermedad, llámense virus, bacterias, hongos, parásitos, funcionales, glandulares o reservorios de microorganismos patógenos, lo que ha permitido entender a las enfermedades complejas, crónico degenerativas, sindromáticas y tumorales en forma sencilla cuando eficaz por medio del concepto duall o bipolar y estrictamente bioenergético que se genera antes de que aparezcan los síntomas clínicos en los pacientes y que al polarizarlos a su nivel crítico del pH 7 ó próximo a este valor, se recupera la entropía orgánica y se consigue la salud  en forma expedita y contundente, siempre y cuando el órgano o el tejido no haya rebasado el límite del proceso degenerativo irreversible.
El par biomagnético no tiene que ver ni con un sistema ni con otro, sino que se trata de la relación en resonancia energética y vibracional, soportada por la distorsión fundamental del pH de dos puntos específicos que puedan variar en intensidad pero no en ubicación y que a su vez identifican la presencia de microorganismos patógenos, llámense virus, bacterias, hongos o parásitos y también disfunciones orgánicas.
Se fundamenta en la distorsión de dos puntos específicos para cada microorganismo patógeno o disfunción glandular, que se distorsionan hacia la hiperacidez y la hiperalcalinidad del límite de la relativa neutralidad (NEN) en donde la naturaleza condiciona una salud perfecta. Tiene la ventaja y la propiedad, respecto a otras terapias, de identificar la presencia de la patología en su etiología, no en su sintomatología o signología. Es decir, no en sus manifestaciones clínicas tardías o inespecíficas.
La inducción de las cargas que están en relación vibracional y energética, por medio de imanes de mediana intensidad mayores a 1000 Gauss y en tiempos verdaderamente muy cortos –minutos- en forma continua y por medio de imanes naturales, permite que los microorganismos patógenos y las disfunciones glandulares pierdan su polarización patógena, produciendo un proceso curativo inmediato.paisaEl NEN define los límites bioenergéticos en donde se llevan a cabo todos los procesos metabólicos celulares de los organismos humanos y que en razón de temperatura no puede salirse del límite de apenas un grado centígrado (36 a 37).
La alteración bioenergética del NEN obedece a la ley del todo o nada. Es decir, que existen fenómenos naturales que sacan todo un órgano de su nivel energético normal en un cierto límite después del cual el fenómeno persiste independientemente de que el fenómeno que lo causó exista o no, y parece ser que dicho límite energético está en el orden de los 1000 Gauss o sus equivalentes energéticos, ya que la despolarización bioenergética por medio de imanes naturales también obedece a cargas superiores a los 1000 Gauss y no tienen efectos potenciales magnéticos inferiores, pero en ambos casos, tanto la polarización como la despolarización es efectiva y definitiva, sin importar que se apliquen campos mucho mas energéticos.
                                   
El impacto que se consigue por inducción de las dos cargas energéticas no aumenta ni resta energía al organismo humano y animal, sino que lo neutraliza sin provocar lesiones o yatrogenia médica, pues la ubicación de los campos biomagnéticos, así como el estudio, se hace por medio de campos magnéticos que se aplican sobre la ropa ligera en tiempos realmente cortos.
Si atendemos a la serie de cambios que se generan como consecuencia lógica del par biomagnético, podemos comprender que hasta en las comunicaciones del DR Richard  Broeringhmeyer, sólo se intuían las disfunciones, pero no el concepto del par biomagnético que viene a revolucionar todas las teorías fisiopatológicas, al entender que las enfermedades virales  y bacterianas están en estrecha relación y que las primeras condicionan recíprocamente a las segundas y son simultaneas, tanto en su génesis, como en su presencia morbosa, como en sus consecuencias finales, es decir, los procesos degenerativos irreversibles.
La curación  de la patología se consigue por medio del equilibrio del nivel energético en donde el pH es óptimo  para la salud de los organismos vivos  cuya alteración se debe a la presencia de microorganismos patógenos que distorsionan el pH normal del órgano que sustenta el fenómeno bioenergético.
Como fundamento teórico y conocimiento científico del Par Biomagnético debemos considerar cinco aspectos fundamentales:

1) el concepto del magnetismo
2) el concepto del pH (potencial del hidrógeno)
3) el concepto de resonancia magnética
4) el concepto de entropía
5) el concepto de simbiosis

Sólo teniendo en mente estos cinco conceptos básicos es cuando podremos entender en plenitud los fenómenos vibracionales, energéticos, bioenergéticos y biológicos que nos llevan de la mano a la compresión plena del Par Biomagnético que es la clave  que nos permite la identificación, la clasificación y la corrección de los fenómenos biomagnéticos y bioenergéticos, para conseguir la curación de todo tipo de patologías y la salud integral de nuestros pacientes.



1) El concepto del magnetismo: en el cuerpo humano existen campos magnéticos equilibrados y una variación o descompensación dentro del organismo produce una variación en esos campos creándose así los pares biomagnéticos  con los cuales trata de volver a compensar el organismo magnéticamente.
También podemos decir que por donde circule una corriente eléctrica pulsante se genera un campo magnético variable dependiente del sentido y la velocidad de la carga eléctrica. Podemos sustentar que lo que nos sirve de material conductor dentro del organismo son los electrolitos y que una variación en su composición nos genera una variación en el sentido del campo magnético produciendo una polarización (positiva o negativa) del órgano donde ocurre una anomalía biológica.
El cuerpo humano es una máquina eléctrica que produce corriente por todos los órganos internos y su comunicación es por medio de pequeñas señales eléctricas: si se tiene dos cargas eléctricas móviles, no sólo están sometidas a las fuerzas electrostáticas que se ejercen mutuamente debido a su carga, sino que además, entre ellas actúan otras fuerzas electromagnéticas que dependen de los valores de las cargas y de las velocidades de estas. En una región del espacio se dirá que existe un campo magnético cuando al penetrar en ella una carga móvil experimenta una fuerza  que depende de la velocidad de la carga.
Al igual que los campos eléctricos, los campos magnéticos se pueden materializar mediante líneas de fuerza, que pueden presentar distintas formas según sea el agente creador del campo.
Cuando se trata del campo magnético creado por un imán, las líneas de fuerza salen de una zona del mismo denominada polo norte y vuelve a otra zona que recibe el nombre de polo sur. Y es en las proximidades de estos polos donde más apretadas se encuentran las líneas de fuerza y, como consecuencia, donde con mayor intensidad se manifiestan los fenómenos magnéticos. Estos campos magnéticos dentro del organismo humano pueden ocasionar una descompesación en el compuesto de los electrolitos y más específicamente en su pH.
Existe otro fenómeno relacionado a la electricidad que induce partículas dentro de soluciones a lo que llamamos ionización y que permite el desplazamiento o el ordenamiento de partículas superiores en tamaño a las partículas atómicas, obedeciendo a la ley universal de atracción y repulsión de cargas.

imanakEl mismo fenómeno de magnetización obedece al ordenamiento que establece el electrón en los átomos de hierro, principalmente, así como la formación de compuestos no orgánicos en donde el electrón se cede y acepta o se comparte entre átomos del mismo o de otro elemento, lo que sucede tanto ordinariamente en física como en química inorgánica; no es así en la química orgánica que relaciona directamente al carbono como elemento básico de una estructura molecular y en donde el electrón deja de tomar importancia y es sustituido por el hidrogenión con carga positiva (ión de hidrógeno).
A nivel de microorganismos, cuando un campo magnético es aplicado a microorganismos en un medio líquido, es desfigurado o debilitado por este medio. Un campo fuerte podría manipular células de vida pequeñas o si lo quisiera las mataría. Estos fenómenos son los puntos de partida para varias aplicaciones practicas que se manejan para determinar el número de bacterias o células de levadura en una muestra de chocolate , cerveza o almacenar sangre humana.
Nuestro cuerpo está hecho de diminutas células, las cuales son en ellas mismas imanes minúsculos. Estas células magnéticas son las constituyentes fundamentales de todos los órganos del cuerpo, cada producto del organismo produce su propio campo de energía (magnético) limitado al poder de alcance asignado.
 Estos campos de energía o magnéticos de los diferentes órganos no se quedan estáticos porque son sujetos continuamente a variaciones de estados de actividad, descanso e influencias externas como son la entrada en el cuerpo en  forma de comida y bebida.
Cualquier perturbación o fluctuación anormal puede producir  una subida o un descenso en los campos de energía o magnéticos de unos órganos particulares, lo cual produce una anomalía en el funcionamiento de los órganos y una dolencia de naturaleza leve o seria. La extensión de esta distorsión depende de la importante sensibilidad del órgano afectado. Siendo capaz de medir la variación de enfermedades previsibles y cambiar estos campos de energía anormal con cambios de imanes para mejorar la salud.



2) el concepto del pH: la medida del pH tiene por objeto determinar la concentración de los iones de hidrógeno que están contenidos en una disolución.
Son los iones de hidrógeno las más diminutas partículas materiales que pueden existir en libertad, estando constituido  por el núcleo del átomo de hidrógeno con una carga positiva; los iones de hidrógeno, a causa de su extraordinaria pequeñez, poseen una gran movilidad y una enorme capacidad de reacción, ejerciendo por estos motivos una influencia muy marcada en la mayor parte de los procesos químicos.
Los iones de hidrógeno existen en todas las soluciones acuosas. Se forman por el desdoblamiento (disociación) de las moléculas del agua, las cuales están constituidas, por átomos de hidrógeno, sin embargo, entre todas las moléculas se hallan contenidas en un peso dado de agua, únicamente una pequeña parte de ellas experimentan la disociación indicada.
Se ha ideado la llamada escala del pH que ha resultado ser sumamente cómoda y que consta de catorce unidades:
-entre 0 y 3 pH unidades están comprendidas las disoluciones ácidas fuertes (las que contienen una concentración de iones muy elevada).
-entre 4 y 6 pH, las disoluciones ácidas débiles (con una concentración de iones relativamente elevada).
- 7 pH poseen las disoluciones neutras (con una concentración de iones de hidrógeno relativamente mediana).
-entre 8 y 10 pH, las disoluciones débilmente alcalinas (con una concentración de iones de hidrógeno relativamente pequeña).
-entre 11 y 14 pH, son las disoluciones alcalinas fuertes (con una concentración de iones de hidrógeno muy pequeña).
Una especie de ión especial es el hidrogenion. Es originado por la disolución de moléculas que, cuando menos, contienen un átomo de hidrogeno, es lo que ocurre, en el de los compuestos llamados ácidos. El ión hidrogeno representa un núcleo positivo con una carga elemental que ha perdido el electrón negativo que le pertenecía para formar el átomo de hidrógeno. El ión hidrogeno es, pues, la partícula material más pequeña que tiene existencia real. Es su tamaño, el que determina las propiedades especiales que caracterizan al ión hidrógeno y que le diferencian de todos los demás iones conocidos  por su extraordinaria movilidad.



3) el concepto de resonancia magnética: si un núcleo atómico que posee espín es colocado en un campo magnético fuerte, su momento magnético procesa alrededor de la dirección del campo. La componente del momento en el eje definido por el campo está cuantizada, tomando sólo valores discretos. De esta manera, sólo ciertas energías son permitidas. Al pasar de un estado de energía  a otro el núcleo radía a ciertas frecuencias. Dos investigadores Purcell y Bloch utilizaron un transmisor de radiofrecuencia para producir un campo electromagnético oscilante que induce transiciones entre los diversos niveles de energía de los núcleos de una muestra. Esto ocurre cuando por un efecto de resonancia, la frecuencia del campo oscilante iguala  la frecuencia de transición entre estos niveles (frecuencia de Lamor), la cual depende tanto del momento magnético del núcleo como del campo magnético del núcleo.
El concepto del Par Biomagnético nos informa de los puntos en el organismo que se alejan del nivel energético normal o neutro (NEN), el mismo que se establece en resonancia vibracional y energética y que son específicos para cada uno de los microorganismos que se introducen a los órganos superiores, como virus, bacterias, parásitos u hongos y también para imanak2las disfunciones glandulares.

4) la entropía: es una magnitud que nos da el grado de desorden o caos de un sistema. Las reacciones físicas o químicas tienen la propiedad de que se producen sólo en el sentido en el que aumenta o se conserva la entropía. La entropía crece con el volumen y la temperatura.
La segunda ley de la termodinámica lo afirma diciendo que el desorden de un sistema aislado debe incrementarse con el tiempo o, como máximo permanecer constante.
Vemos que en la tierra nacen plantas y animales, que son formas bastante ordenadas de moléculas y átomos. Esto es debido gracias a que las plantas utilizan la energía del sol (fuente de energía externa) y los animales utilizan la energía de las plantas o de otros animales.
La primera ley de la termodinámica es la que afirma que la energía  ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.

5) el concepto de simbiosis: las ciencias básicas como la virología o la microbiología, estudian en forma aislada las características morfológicas y las conductas de los microorganismos, como si fueran independientes y no tuvieran una correlación biológica, inteligente y bioenergética como sucede en los organismos superiores.
Este desconocimiento  de interrelación vital es lo que hace tan ineficiente nuestro concepto nosológico de las enfermedades. Esto ocurre porque nos guiamos por los síntomas que puedan tener los pacientes que al fin y al cabo son manifestaciones tardías y distorsionadas de los microorganismos patógenos.
Sin embargo, el concepto del Par Biomagnético, descubierto por el DR Isaac Goiz Durán, nos ubicó en el lugar y en el momento en que se establece el microorganismo, independientemente de sus manifestaciones clínicas y por eso, aparte de ser más eficientes en el complejo diagnóstico terapéutico, nos ha permitido entender la fisiopatología inicial de las enfermedades y por supuesto la simbiosis de los elementos vivos patógenos cuando se instalan y se interrelacionan dentro de los tejidos y órganos de los seres superiores que los soportan.
Los virus requieren de células específicas para su génesis, transportación y reproducción viral, puesto que son fracciones de cadenas de ADN o ARN, respectivamente, pero estas cadenas de nucleótidos necesitan de una mucoproteina para que se vuelvan patógenas. Estas mucoproteinas o cápsides son fabricadas por bacterias específicas para cada virus patógeno o metabólico. Es decir, que existe una interrelación y hasta una dependencia bioenergética entre los virus y las bacterias, una simbiosis vibracional y energética.
Desde el punto de vista biológico, el virus ya adquiere todo un potencial patógeno o metabólico y puede iniciar su agresión o su función metabólica en la célula huésped con sus consecuencias directas y finales sobre las células y los tejidos y, en general sobre los organismos superiores.
Dentro de la célula, el virus codifica partículas de ADN para generar virones de virus específicos y que, una vez excretados, se asocian con las cápsides de bacterias no patógenas, que permiten que una vez asociados infecten otras células para continuar el proceso en forma exponencial.
Los virus y las bacterias están en resonancia vibracional y energética y estos patógenos ya son capaces de alterar la conducta de otras células o tejidos.
En el caso de los virus, las capsides o mucoproteínas permiten su movilidad hasta llegar a la membrana celular en donde se inyecta en el citoplasma  y dejando adherida a esta membrana la cápside con lo que consiguen dos fenómenos simultáneos:
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 La alteración de la membrana celular por absorción de la cápside y la reproducción de virones en el interior de la célula con el consecuente desequilibrio del pH del citoplasma con expulsión de iones positivos y absorción de iones negativos, entre los que destacan los iones de OH- y de radicales libres que provocan el aumento del volumen citoplasmático y la alteración de su conducta biológica, así como de producción de antígenos específicos.
En el caso de las bacterias patógenas, la resonancia se lleva a cabo con virus metabólicos de ARN de grandes pesos moleculares que también entran al citoplasma, pero sin efectos tan marcados como los de ADN, toda vez que su producción es común en el sitio –ribosomas- y su información es metabólica, no genética.
Los virus patógenos son seres que tienen dos elementos sustanciales: virón y cápside.
El virón es una porción de nucleoproteina –ADN- y cápside es una mucoproteina fabricada por una bacteria específica, que le confiere la energía suficiente para adherirse a una célula y penetrar su membrana celular, de tal suerte que vuelve a infectar una célula sana y simultáneamente ocurren tres fenómenos:
-reproducción del virón en el interior de la célula infectada.
-alteración substancial del pH citoplasmático con excreción de iones positivos y absorción de iones negativos.
-producción de toxinas, específicamente interferón y secundariamente histamina.
La cápside o envoltura proteínica del virus, se adhiere a la membrana celular y altera sus procesos metabólicos.
La vida media de un virus es del orden de minutos. Todo el proceso que se inicia con la formación de la nucleoproteina, la asociación con la mucoproteina que le es afín y que lo vuelve patógeno, es del orden de minutos, de tal suerte que al despolarizar el par biomagnético e inhibir la producción de la nucleoproteina y de la mucoproteina, respectivamente, el virus sólo tarda minutos (15 minutos) en desaparecer de los organismos que los soportan. Los síntomas inherentes al virus desaparecen y sólo persisten las lesiones que ya son irreversibles: los procesos degenerativos producidos por la asociación de los microorganismos patógenos.
En el caso de una bacteria específica se tiene una consideración similar aunque no igual porque las bacterias son seres unicelulares que se agrupan y sostienen en su metabolismo y se organizan en su capacidad de agresión. Requieren de un medio alcalino para su reproducción, de tal modo que al cambiar el medio que les es propicio para su reproducción y neutralizarlo, cede su capacidad patógena.
En el caso de las enfermedades micóticas, de acuerdo con el concepto del Par Biomagnético, se requiere de cuatro elementos fundamentales para la existencia y propagación de los hongos patógenos:
-materia orgánica
-humedad
-oscuridad parcial
-pH ácido

Los tres primeros son propios de los espacios internos o escondidos del cuerpo humano, pero el cuarto elemento lo produce la presencia de un virus patógeno –pH ácido- de tal forma que cuando existe un cuadro de micosis debemos encontrar, como norma, la presencia de un virus patógeno.
Siempre, sin excepciones, cuando al checar a una persona nos encontremos con un hongo debemos encontrar el virus patógeno que está soportando al hongo. Los hongos no pueden subsistir sin la presencia de un virus, pero los virus sí subsisten sin la presencia de hongos. Aunque neutralizáramos únicamente el virus que está soportando al hongo, sin despolarizar los focos del hongo, quitando el virus, el hongo solito decae.
En el caso de los parásitos, sólo pueden existir en el organismo únicamente en presencia de bacterias que los alimenten. No sólo las bacterias patógenas, también los prebióticos los cuales son utilizados en el proceso de alimentación parasitaria, especialmente del tubo digestivo. También en estos casos quitando únicamente la bacteria que está soportando al parásito, el parásito solito  decae, pues no tiene con que alimentarse.